Este fin de semana nos hemos acercado a Alburquerque, para disfrutar de la Ruta organizada por nuestro compañero Raúl.
El día por desgracia salió nublado, aunque no hacía frío, cosa que tampoco hubiera importado porque ya desde los primeros metros de Ruta, el camino apuntaba para arriba, pero para arriba bien arriba…
y seguía así hasta pasado unos cuantos kilómetros. No eran pendientes duras, pero nuestro amigo (el del mazo) ya se le apareció a alguno del grupo, y eso que no había hecho nada más que comenzar.
Los descensos fueron de lo mejor, aunque alguno casi se ve tragando tierra en más de una ocasión.
La subida al castillo de Azagala, se contempló como premio especial de la montaña. Francis y Raúl lucharon hasta el último momento, y puede que se lo hubiera llevado de calle Francis, de no haberse detenido a ayudar a Raúl en una avería en su rueda (olé por Francis)
Avituallamiento en la cima del Castillo, y visita guiada (castillo precioso con vistas impresionantes, pero totalmente descuidado y casi en ruinas... qué pena!!!) y vuelta a casa.
Después, comida ligera y nutritiva en la taberna La Angarilla de Alburquerque (regada con bebidas “isotónicas”, como no podía ser menos), durante la cual se hizo la entrega de diplomas de asistencia y premio de la montaña (hay que ser friki)










Si por mi fuera, y pudiera, la repetiría el siguiente finde. Todo estuvo fenomenal. La ruta exigente en su justa medida. El paisaje incomparable. La visita cultural al Castillo muy enriquecedora. Los anfitriones del alojamiento muy simpáticos, agradables y complacientes (por cierto, gracias a Don Simón, no confundir con el vino, los cubatas de la tarde estuvieron de lujo con los limones de su huerto). ¿Y que decir de la comida? Pues que solo tuvo un pero, que no había mojo. Lo justo para tener que repetir esta visita pronto.
ResponderEliminarGracias a todos por este día tan agradable
Manuel Agustín (ya no soy tan anónimo, jeje)
PD. Que alguien me diga como poner un comentario sin que sea anónimo